Vivir el Amor Por Jesús Ramón Gómez, Psiólogo

El amor es una expresión de vida tal, que teniendo dimensiones espirituales, establece continuo movimiento entre nosotros y el ser amado. Ya en otros análisis he explicado que igualmente el amor tiene una economía aplica a cada una de las circunstancias en las cuales se dé, teniendo en el caso del AMOR DE PAREJA, una ecuación que podría resumir así: AMOR DE PAREJA=AMAR A UNA PERSONA DEL SEXO OPUESTO. Si se cree amar a más de una persona, el amor rápidamente se deteriora, porque el amor erótico no está hecho para ser compartido.

 

Lo anterior es diferente a cuanto se nos "enseña" a diario, pero corresponde a la verdad demostrada por miles de años.

Estamos acostumbrados a ver en los medios o entre nuestros amigos, las relaciones establecidas con base en los sentidos, quedándose a ese nivel, casi bloqueando la posibilidad de que se establezca un juicio de entendimiento que permita digerir desde la razón las implicaciones de tales relaciones, generando cpirculos hedonistas que más temprano que tarde destruyen las relaciones, por el caracter limitado que ofrecen.

Características de las relaciones Amorosas entre novios o esposos:

Los seres humanos estamos guiados por nuestra formación, por la tendencia natural y por los modelos de identidad. Pero cuando nuestra personalidad no logra estabilizarse adecuadamente, podemos recurrir a conceptos para aplicar en torno a nuestras concepciones amorosas, los cuales son producto de múltiples experiencias. Partiendo de esta última consideración, podrían plantearse entonces como recomendaciones a la pareja las siguientes:

1. Estabilidad: El noviazgo y matrimonio o la convivencia definitiva, como formas clásicas. La posibilidad de amar dentro de los conceptos clásicos de las relaciones de pareja está mas claramente definida. A ellos ha aportafdo de manera contundente y continua el cristianismo, con la exaltación de valores como la fidelidad, la honestidad, la solidaridad mutua de la pareja, etc.

2. La afectividad efímera: Representa una experiencia pasajera, que por ser tal no debe avanzar hacia contactos de compromiso mayor. Aunque veamos películas donde las personas se acuestan unos minutos después de verse por primera vez, incluso preguntándose el nombre al otro día de estar juntos, este "modelo" decadente solo expresa una consigna consumista hacia la cual se nos quiere arrastrar, y cuyas consecuencias pueden ser serias. Lo efímero efímero es, el encuentro causal y pasajero debe llevar a abstenernos de ponerle una dimensión cuyo efecto podría ser, que por NO CONOCER la persona con la cual nos encontramos, nos lleve a serios problemas.

3. La Infidelidad es traición a nosotros y a la pareja: Aunque lo digan sicólogos superficiales, se promulgue en la publicidad o la televisión, la infidelidad tiene un sólo sello: DESTRUIR RELACIONES a nombre del placer. Las consecuencias son la masificación de las serias dificultades que trae, la degradación moral, la inestabilidad afectiva como expresiones tormentosas de una afectividad de corte decadente.

¿Cómo afectan los Conflictos la Vivencia del Amor?

Es natural que en se den todo tipo de conflictos, pero una pareja de corte monogámico tendrá mejores condiciones para aplicar a su economía de la afectividad fórmulas que les permitan sacar adelante su compromiso.

La probabilidad de fracaso en las relaciones amorosas es, así mismo, mayor en las parejas "no convencionales" y particularmente difíciles donde triángulos "amorosos" crean en cada uno de los miembros de la pareja actitudes y concepciones ambigûas, sensación de futuro incierto y de amenza continua de conflicto. Cercano a este tipo de situación es el de las parejas que definen establecer relaciones “sin compromiso afectivo”, como una especie de amistad íntima, con el agravante de ir dejando pasar el tiempo en la indefinición e impidiendo que otras personas, interesadas seriamente en una relación estable se acerque, llevando a la preparación de lo que podría ser un futuro de soledad.

Este no es un enfoque moral, aunque obviamente podría considerarse muy especialmente, sino un criterio práctico de las relaciones humanas. Para el último caso recordemos a Steven Carter, cuando afirma que "....algunas personas están convencidas que pueden ser felices sin mantener una relación estable. Dicen que el compromiso no es el ingrediente esencial en su vida, y que no todo el mundo quiere vivir de ese modo..." Sin embargo, diversos hechos demostraránn mas adelante lo equivocado de este enfoque que será motivo de análisis en otra ocasión.

El Amor tiene una "economía"

La afectividad es un recurso que suma, resta, multiplica y divide. Este es un punto de vista que he explicado ampliamente en el trabajo "El Laberinto del Amor". ¡Hay una verdadera economía del amor en todas las expresiones del amor! El amor filial, que puede (y debe) repartirse entre los hijos y familiares, el amor a los demás o al prójimo se da a los demás haciéndose mas productivo en la medida que se comparte con mas personas. El amor de pareja tiene como connotación particular ser la construcción de un hombre y una mujer- Estas dos personas fortalecen su amor sólo si con su vida lo profesan entre ellos, mientras que pretender amar como pareja a mas de una persona se convierte en una equivocación que termina bajando la calidad del amor y reduciéndolo a una simple expresión de placer que una vez concluida genera agobiantes contradicciones.

Amores que construyen y La estabilidad en las relaciones de pareja:

Sin poner en discusión si la pareja es casada legalmente o no, pero sí reconociendo como un matrimonio a aquellas relaciones estables de convivencia proyectadas como familia al futuro, se hace indispensable establecer cuáles son los factores que producen permanencia cada dia, semana, meses y por años.

En el siguiente análisis se aborda de manera directa el análisis de la necesidad de proyecto de vida, cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. Estos, como explicaremos mas adelante, son factores de construcción y reconstrucción de las relaciones de pareja.

Una de las claves está en la concepción con la cual la pareja aborda sus relaciones. Si para ambos o uno de los dos, la estabilidad brindada por vivir bajo un mismo techo es lo fundamental e implica comprometerse por mantenerla y fortalecerla, o por el contrario si vivir en un mismo lugar es una circunstancia.

Mientras que para muchos las definiciones previas a la vida marital representan el problema número uno, para otros el proceso de conquista, crecimiento mutuo y búsqueda de metas es lo que define el éxito o el fracaso.

Gabriel García Márquez relata así su experiencia: “Creo que el secreto está en que hemos seguido entendiendo las cosas como antes de casarnos. Es decir, que el matrimonio como la vida entera, es algo terriblemente difícil que hay que volver a empezar todos los días desde el principio…. El esfuerzo es constante, e inclusive agotador muchas veces, pero vale la pena…

Lo contrario es el facilismo, del cual un ejemplo concreto está en hechos como la oleada de libros que buscan demostrar la importancia de dar fin a las relaciones cuando se encuentra que estas no funcionan y sobre todo no producen los “dividendos” esperados. Se pide la renuncia anticipada, la predisposición a eliminarlas con la firmeza que se debe tener cuando se enfrenta una adicción.

Aunque existan miles de quejas acerca del amor, es evidente que su éxito estriba en el testimonio real de la mayoría de los seres humanos, que han encontrado en él, excelentes resultados, que les producen felicidad y fomentan en ellos el deseo de vivirlo eternamente.

Las cualidades del Amor

Si el dar es condición del amor, la realización de la persona amada es motivo de realización.

Proyecto de Vida: El significado de la unión “pactada” entre dos seres que se aman lleva implícita la búsqueda del bienestar común y el compartir en el futuro. El amor entre dos personas siempre se proyecta hacia delante y les permite programar lo que quisieran hacer. Con razón decía Antoine de Saint Exúpery que “amor nos es mirarse el uno al otro sino mirar los dos en la misma dirección”.

Cuidado: El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento constante de quien amamos. Por tanto es natural que deba haber preocupación por el otro. El interés por su bienestar constituye una muestra del interés y deseo de evitarle situaciones difíciles o acompañarle cuando estas se presenten. Ambos juegan un papel de colaboradores en la miera de que su pareja sea mejor, lo cual incluye ayudar a retroalimentar para la persona que ama sus detalles positivos y negativos, contribuir a pulir su personalidad y a reconocer sus errores., acompañándole en procesos de mejora continua.

Responsabilidad: fruto de la decisión de cada uno de contribuir con el otro, de “responderle”. La vida del otro no es problema solamente del otro sino de ambos.
Respeto: Aquí está presente la aceptación que permite ver a la pareja tal y como es, teniendo presente su individualidad. Ahora bien, el respeto supone conocimiento.

Conocimiento: Una manera equivocada de concretar el conocimiento del otro está dada por el CONTROL al otro, pues esto lleva a saber todos sus movimientos. Pero un conocimiento respetuoso y responsable hace del acto de conocer al otro una forma de penetrar en ella sin hacerle daño y manteniendo su libertad, y así descubrirse a sí mismo y por tanto conocer al mismo género humano.

En las anteriores cualidades está definida la dirección al crecimiento mutuo.

Hay en la vivencia del amor una expresión del espíritu altruista del ser humano, al cumplir con ella la tarea de DAR. El respeto, la responsabilidad, el cuidado y la búsqueda de conocimiento son expresiones del DAR. Se difiere aquí del concepto mercantilista que busca hacer objeto al otro para fortalecer un intercambio que en la mayoría de los casos dará mayor valor agregado a quien sepa utilizar mas la relación.

Un claro ejemplo de la concepción mercantilista, y por ende utilitarista del amor, se encarna en el psicólogo Walter Riso, quien enfatiza en que se debe “analizar honesta y abiertamente el “toma y dame” amoroso (que) es el requisito primordial para allanar el camino hacia la relación afectiva y psicológicamente placentera....”. (“AMAR O DEPENDER?”)

Véanse el elemento central que compone la recomendación de Walter Riso: “el “toma y dame” amoroso es el requisito primordial”.

Pero puede verse de manera mas nítida la equivocada concepción de Walter Riso, cuando señala la importancia del recibir a partir del placer, lo cual indica una de la formas que el señala para “recibir”: “...disfrutar la dupla placer/seguridad”.

Podría plantearse que las relaciones amorosas no siempre son maduras, bien sea por uno de los dos o por ambos miembros de la pareja. Es cierto. Por ello se justifica aun mas la disposición del mas maduro a DAR MAS y ESPERAR MENOS, pues lo contrario conduce la relación al fracaso. Sostener que debe haber un “equilibrio”, un dar y recibir equilibrados, plantea un imposible para las relaciones entre seres humanos, pues la nota predominante no son las parejas iguales en madurez y “disposición al intercambio”, sino parejas en las cuales uno de los dos jalona más al otro: He aquí una cualidad muy linda del amor.

Bajo estas circunstancias el amor siempre será un proceso en el cual se evoluciona y se cambia. Implica por tanto una actitud abierta y un espacio para el diálogo.

Las Distracciones del amor:

Están conformadas por concepciones equivocadas respecto del amor. Algunos ejemplos mencionados ilustran esta tendencia (ejemplo, bloqueos o brechas afectivos), aunque pueden citarse otros, como son el centrarse en la figura a partir de estereotipos de sexuales, de la moda, e incluso de personajes que se admiran. Es el camino de la superficialidad que sacrifica el curso de los sentimientos y emociones desencadenando posteriormente múltiples problemas.

 
 

 

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